vendredi 18 décembre 2009

Primer número de la Revista Luz del Islam (Especial Mes de Muharram)‏






En nombre de ALLAH el Misericordioso el compasivo.


La paz y las bendiciones de ALLAH estén sobre su Profeta y Mensajero Muhammad y sobre su Familia, Compañeros y todos los que siguiente su sunnah.


Assalamu alaicom wa rahmatu ALLAH wa barakatuh

Hermanos y hermanas, tenemos el inmenso placer de presentarles el primer número de la revista Luz del Islam resultado del esfuerzo de hermanos y hermanas para hacer llegar el Islam a toda la comunidad hispanohablante.


Gracias a ALLAH hemos podido realizar este pequeño esfuerzo para publicar este número en el primer mes del calendario islámico del 1431 y por ende hemos decidido que será un número especial sobre los acontecimientos y el valor de este mes sagrado de ALLAH Enaltecido sea.


Esperamos que este primer número sea de vuestro agrado y esperamos ansiosos vuestros comentarios, críticas, sugerencias y corrección ya que todo trabajo del ser humano no es perfecto.

Email: info@luzdelislam.com

Baraka LAHo fikum
Grupo de trabajo Luz del Islam






mercredi 16 décembre 2009

Al Hiyrah (La Emigración) - I



Fuente: islamweb.net/esp


Emigrar significa dejar un lugar por otro, un país por otro, una situación por otra, etc. Esta emigración puede ser voluntaria o forzada.



La situación de los musulmanes en La Meca


Desde que el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, empezó a predicar el mensaje del Islam a sus compatriotas en La Meca, encontró una fuertísima oposición por parte de la clase gobernante, los ricos y poderosos. El mensaje de igualdad, justicia y monoteísmo que enseñaba el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, era visto con muy malos ojos por aquellos que habían hecho de la explotación de los más débiles una forma de vida.


A pesar de la oposición, la comunidad de creyentes musulmanes iba en constante crecimiento, principalmente entre la gente humilde. Los líderes de La Meca utilizaban todos los medios verbales posibles para asustar a los nuevos musulmanes y hacerlos renunciar a su fe monoteísta; pero no tuvieron mucho éxito, por lo que pasaron a utilizar la fuerza bruta, la persecución y la discriminación.


La situación era desesperante; los musulmanes eran abusados y hasta asesinados impunemente sólo por sus principios religiosos. Se hacía necesaria una solución a este problema, la cual vino en forma de la emigración.


Luces de esperanza desde Medina


Once años después de que empezara la misión profética de Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y durante un periodo muy crítico de la misma, un grupo reducido de personas provenientes de la ciudad de Medina escucharon la prédica del Islam y creyeron en él. Estas personas volvieron a La Meca al año siguiente, acompañadas de más musulmanes nuevos de Medina, y le ofrecieron protección al Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y un lugar donde vivir en paz y enseñar el Islam. A pesar de lo tentadora que era la oferta, el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, decidió rechazarla, porque Al-lah aún no le había dado permiso para emigrar.


Al año siguiente, en junio del 622 d.C., un grupo de 70 musulmanes de Medina volvió a visitar al Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, en La Meca y volvieron a hacer la oferta. El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, aceptó esta vez, porque Al-lah así lo había ordenado.


El inicio de la Emigración


La emigración hacia Medina, en términos personales, significó el abandono de los bienes materiales a cambio de que sus vidas estuvieran a salvo. Pero el que emigraba estaba expuesto a que le robaran o asesinaran al comienzo o al final de su partida. El futuro era oscuro, lleno de impredecibles contrariedades.


Teniendo todo esto en cuenta, los musulmanes empezaron a emigrar, mientras los politeístas se esforzaban por impedirlo y prohibirlo, sabiendo de antemano que esto implicaba el peligro de la desintegración y destrucción de toda su sociedad.


Sin embargo, los creyentes se las ingeniaron para poder escapar en sucesivos grupos, tan rápidamente que, a los dos meses de la visita de los 70, un cuarto de La Meca estaba vacía. Todos los musulmanes habían emigrado a la nueva morada, excepto Abu Bakr, ‘Ali, el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y los desafortunados que fueron detenidos por los idólatras. El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, junto a Abu Bakr y ‘Ali, que Al-lah esté complacido con ellos, hicieron todos los preparativos necesarios para emigrar, pero esperaban la orden de Su Señor.


La emigración del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam


El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, junto a Abu Bakr, emigró durante la noche del 12ó 13 de Septiembre del 622 d.C., aproximadamente catorce años después de haber recibido la primera revelación del Corán.


Sabiendo que Quraish movilizaría todo sus recursos para encontrarlo, el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, decidió una estrategia inteligente: en vez de tomar la ruta norte hacia Medina, como lo esperarían los incrédulos, él y su compañero tomaron una ruta hacia el sur de La Meca que se dirige al Yemen. Recorrieron 5 millas hasta llegar a una montaña rocosa llamada Azur, donde permanecieron por tres días.


Continúa…


Al Hiyrah (La Emigración) - II





Los esfuerzos de Quraish por encontrar al Profeta , sallallahu ‘alayhi wa sallam



Los Quraishitas estaban muy irritados y enojados al enterarse de la fuga de los dos Compañeros. Llevaron a ‘Ali, que Al-lah esté complacido con él, hacia Al Ka'bah, lo golpearon brutalmente y lo retuvieron una hora, tratando desesperadamente de que divulgara el paradero de los dos fugitivos, pero no obtuvieron ninguna respuesta de su parte. Luego fueron a ver a Asma’, la hija de Abu Bakr, pero tampoco les informó nada.


Los notables de La Meca convocaron a una reunión de emergencia para determinar las futuras acciones a seguir y debatir todas las alternativas que ayudaran a encontrar a los dos hombres. Decidieron bloquear todas las rutas que salen de La Meca y pusieron guardias fuertemente armados en lugares y accesos potenciales. Ofrecieron una recompensa, a quien los atrapara, de 100 camellos por cada fugitivo. Caballería, infantería y exploradores del desierto emprendieron la búsqueda. En una ocasión, llegaron hasta la entrada de la cueva donde estaban el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y Abu Bakr, que Al-lah esté complacido con él, escondidos; pero Al-lah, alabado sea, impidió que fuesen vistos.


El camino hacia Medina


Luego de tres noches, el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y Abu Bakr, que Al-lah esté complacido con él, se enteraron que la búsqueda había disminuido y decidieron salir para continuar su viaje; se les envió un guía confiable con dos camellos, y Asma’, hija de Abu Bakr, preparó comida para los viajeros.




Así es como partieron, llevados por dificultosos caminos cercanos a la ruta costera. Esto ocurrió en el mes lunar de Rabi‘ Al Awwal, el primer año de la Emigración (Hégira). La pequeña caravana viajó y atravesó muchos pueblos en su camino hacia la ciudad de Quba’, ubicada en las afueras de Medina.




En el camino a Medina ocurrieron muchos acontecimientos; entre ellos, que el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, se encontró con Buraidah Ibn Hasib Al Aslami junto a ochenta personas aproximadamente. Todos se hicieron musulmanes y el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, rezó con ellos la oración de la noche.




Cuando los musulmanes de Medina se enteraron de las noticias de la salida del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, de La Meca, empezaron a frecuentar una de las entradas de la ciudad todas las mañanas. Lo esperaban hasta que el calor del día los obligaba a volver. Un día, después de haber esperado mucho tiempo, volvieron a sus casas; cuando retornaban, un judío subió a uno de los fuertes y vio al Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y a su Compañero, vestidos de blanco, apareciendo por el desierto. El judío no pudo evitar gritar: “¡Oh vosotros, los Árabes! Aquí está el gran hombre que estabais esperando!. Entonces, los musulmanes se apresuraron para ir a recibir al Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam. Era un día muy especial en Medina.


El Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, permaneció en Qubá cuatro días: lunes, martes, miércoles y jueves. Construyó una mezquita y rezó en ella. Esta fue la primera mezquita después del comienzo de su Profecía, y fue llamada “Masyid Quba’” (Mezquita de Quba’). El quinto día, el viernes, por orden de Al-lah, alabado sea, partió junto a Abu Bakr. Al llegar a Medina, fue recibido cordialmente por los Ansar (los musulmanes de Medina). Se detuvo en un lugar en el valle de Banu Salim y allí rezó, junto a cientos de musulmanes, la oración del viernes. Esta fue la primera oración del Yum’ah (viernes) que se realizó en la historia del Islam.


Entrando a Medina


Mientras las tribus y familias de Medina competían unas con otras para hospedar al noble visitante en sus hogares, las niñas medinenses entonaban bellos versos de bienvenida, acompañados de palabras de obediencia al nuevo Mensajero.


Aunque no eran ricos, todos los Ansar querían con ansiedad hospedar al Mensajero en sus casas. Rodeaban al camello de Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y todos los jefes de la ciudad, vestidos con sus mejores prendas, decían: “Quédate aquí, Oh Mensajero de Al-lah, hospédate con nosotros”. Pero Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, les respondía, con cortesía y amabilidad: “Dejad que (la camella) siga su camino, ya que está cumpliendo una orden (de Al-lah)”.


La camella avanzó y se arrodilló en el sitio donde sería construida la mezquita del Profeta. Luego de unos días, arribaron los demás miembros de su familia y la de Abu Bakr.


Con la llegada del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, a Medina, termina el llamado Periodo de La Meca, y empieza el Periodo de Medina.


Continúa…


Al Hiyrah (La Emigración) - III





La Emigración a Medina no debe atribuirse únicamente al hecho de querer escapar de la injusticia y la opresión de la que los musulmanes eran víctimas; sino también a una especie de cooperación para construir los pilares de una nueva sociedad en un lugar seguro. Fue responsabilidad de cada musulmán el contribuir a la edificación de este nuevo hogar.


¿Por qué emigraron los musulmanes?


a) Debido a la persecución de la que eran víctima los creyentes.
b) La necesidad de difundir el Islam en paz y tranquilidad.
c) La necesidad de formar una comunidad fuerte de creyentes, en la que pudieran practicar su religión sin temor.
d) Para reforzar su fe al renunciar a sus familias y bienes materiales por la causa de Al-lah.
e) Obedecer la orden de Al-lah sin importar las dificultades.


Beneficios de la emigración


a) El ejemplo que ha sido esta generación de musulmanes para las generaciones posteriores. La gente de La Meca que emigró a Medina, lo hizo con la certeza de que estaban cumpliendo la voluntad de Al-lah, por eso no se detuvieron a pensar en las cosas que estaban dejando atrás, como sus casas, sus amigos y familiares; sino que tenían sus corazones y su fe puestos en lo que debería ser el parámetro de nuestro diario vivir y accionar: la obediencia a Al-lah. Todos los creyentes que emigraron sabían los peligros a los que estarían expuestos; pero, aun así, fue más importante para ellos cumplir con el mandato de su Señor. Es así que la emigración se constituye en un gran ejemplo de obediencia y fe en Al-lah.

b) La recompensa que recibieron, tanto en esta vida como en la otra. La recompensa terrenal que recibieron fue que encontraron un nuevo hogar, mejor que el que tenían en La Meca. Eran parte de una nueva sociedad, una sociedad más justa y segura, donde no serían víctimas de escarnios y podrían practicar su fe libremente. Pero además de esto, y mucho más importante aún, fue la recompensa eterna que recibirían en la otra vida, pues Al-lah promete a los creyentes una recompensa inimaginable en el Paraíso.

c) La expansión del Islam. Con la emigración se dio inicio a la propagación del Islam por todo el mundo. En la actualidad existen más de mil millones de musulmanes en el mundo, y el Islam es la religión que más rápidamente crece a nivel mundial.

d) La puesta en práctica de la Ley Islámica (Shari’ah). Con la emigración de los creyentes de La Meca, se estableció en Medina un nuevo estado Islámico, regido por la Ley de Al-lah y dirigido por el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam.

Las lecciones morales que nos enseña la historia de la emigración del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam

a) El sacrificio personal por la causa de Al-Lah. Los musulmanes de La Meca renunciaron a todos sus bienes terrenales y posesiones al emigrar; pero lo hicieron complacidos, esperando la recompensa de Al-lah. Dice Al-Lah en el Corán (lo que se interpreta en español): {A quienes emigraron por la causa de Al-Lah después de haber sido tratados hostilmente, les concederemos una hermosa recompensa en la vida mundanal, pero la recompensa en la otra vida será mayor aún. Y todos habrían emigrado de haberlo sabido.} Corán 16: 41]

b) La paciencia. El Profeta Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y sus seguidores, soportaron por aproximadamente 13 ó 14 años muchas injusticias, torturas y humillaciones en La Meca, pero no renunciaron a su fe. Dijo Al-lah acerca de los que emigraron (lo que se interpreta en español): {Éstos son quienes tuvieron paciencia y se encomendaron a Al-Lah} [Corán 16: 42]

c) La confianza en la ayuda de Al-Lah. Cuando los musulmanes se encontraban débiles y oprimidos en La Meca, Al-lah les prometió la victoria y la conquista de esa ciudad. A pesar de que eso parecía un objetivo muy difícil de alcanzar, ellos tuvieron fe y confianza en la promesa de Al-lah. Pocos años después, los musulmanes que habían emigrado, y sus hermanos de Medina, entraban triunfantes en La Meca.

d) Los objetivos no se alcanzan sino con mucho esfuerzo y perseverancia. Los musulmanes de La Meca tuvieron que trabajar duro y esforzarse para alcanzar su objetivo de llegar a Medina y cumplir con el mandato de Al-lah.

e) La hermandad en la fe es superior a la hermandad de sangre o raza. Muchos de los musulmanes de La Meca habían sido rechazados por sus propias familias; pero encontraron en los musulmanes de Medina verdaderos hermanos, capaces de sacrificar sus vidas y bienes por ellos.

f) Todo mensaje beneficioso para la gente encuentra oposición de parte de aquellos que se benefician con la injusticia. A lo largo de la historia humana podemos ver que todos los profetas encontraron oposición por parte de los tiranos de sus épocas. Así, el profeta Ibrahim (Abraham), la paz sea con él, se enfrentó a Nimrod; Musa (Moisés), la paz sea con él, se enfrentó al Faraón; ‘Isa (Jesús), la paz sea con él, a los líderes judíos; y Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, se enfrentó a los corruptos líderes de La Meca.

g) La emigración ha sido parte de la misión de casi todos los profetas. Tal es el caso de Ibrahim, Musa, Yunus (Jonás) y Muhammad (la paz sea con todos ellos), entre muchos otros.

h) La emigración no es solamente física, sino también espiritual. Es decir, no solamente se emigra al ir de un lugar a otro; emigrar también significa cambiar de un estado espiritual a otro mejor. Por ejemplo, dejar la incredulidad y abrazar la fe es una forma de emigración espiritual. Así también, abandonar una vida de pecados por una de obediencia a Al-lah, es emigración.

El ejemplo de los creyentes

Dijo el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él:
El ejemplo de los creyentes en su amor, misericordia y amabilidad entre ellos, es como el de un sólo cuerpo, si cualquier parte este enferma, entonces todo el cuerpo sufre el insomnio y la fiebre. (Muslim).

dimanche 13 décembre 2009

El ejemplo del vivo y el muerto



Se transmitió de Abu Musa Al Asharí, Allah esté complacido con él, que dijo el Profeta, Allah le bendiga y le dé paz:
"El ejemplo de la casa en la que se recuerda a Allah y la casa en la que no se recuerda a Allah, es como el ejemplo del vivo y el muerto."
Hadiz de veracidad consensuada

El ejemplo de la buena o mala compañía


De Abu Musa Al Asharí, Allah esté complacido con él, que dijo el Profeta, Allah le bendiga y le dé paz:
"El ejemplo de la buena o mala compañía es el del vendedor de almizcle o el del que sopla el aire con el fuelle de la fragua del herrero.
El portador de almizcle te lo da a probar, bien se lo com¬pras o bien te llega un buen olor de él.
En cambio, el que sopla con el fuelle te quema la ropa o te impregna de mal olor
."
Lo relataron Al Bujari y Muslim.