dimanche 7 septembre 2008

Aprovechar el tiempo en Ramadán (III)



Prepárate para la oración del Tarawih, ya sea que la vayas a hacer en tu casa o en la mezquita, recuerda siempre cumplir con las normas y modales de la Shari’ah cuando salgas de tu casa. Recuerda que quien reza con el Imam hasta la última Raka’ah se le recompensará como si hubiera orado toda la noche.


Antes de Al ‘Isha’ (Oración de la Noche), realiza la ablución en preparación para ella y a At-Tarawih, ya sea en tu hogar o en la mezquita de tu barrio, siguiendo las normas de la Shari’ah [al salir de tu casa]. No te vayas de la oración hasta que el Imam termine la última Rak’ah, para que logres así la misma recompensa de quien ha realizado la oración voluntaria en una noche entera.


Después de terminar la oración delIsha’ y At-Tarawih, si quieres visita a tus familiares, vecinos o amigos; o atiende las obligaciones que puedas tener en tu hogar con tu marido e hijos. No olvides que este tiempo es valioso, así que aprovéchalo con tu familia leyendo Corán, haciendo Adhkar o enseñándoles historias que les beneficien. No desperdicies tu tiempo en veladas donde no se recuerda a Al-lah ni se le teme, o viendo programas de televisión que te alejen del temor de Al-lah.
No olvides hacer el Adhkar y el Wudu’ antes de dormir. Descansa para que te puedas levantar nuevamente en el último tercio de la noche e inicies tu día con obras de bien que te acerquen más a Al-lah.


Aprovechar el tiempo en Ramadán (II)




En el día hay una serie de actividades que debes procurar realizar y no hablamos sólo de las obligatorias, como las oraciones de Adh-Dhuhur y Al ‘Asr. En la mañana se recomienda hacer la oración de Ad-Duha (Oración voluntaria de la Mañana); realizar las cuatro Rak’at voluntarias antes de Adh-Dhuhr (Oración del Mediodía) y las dos posteriores a la oración.

En cuanto al Corán, es fundamental que hagas un programa especial de lectura durante el día en el que te fijes una cantidad específica de aleyas o partes (Hizb) para leer, esto para que por lo menos leas completamente el Libro de Al-lah una vez en Ramadán; el mes del Corán.


No podemos olvidarnos de la familia en este programa; es importante buscar un tiempo en el que se pueda hacer una reunión familiar donde todos los miembros hagan Dhikr, estudien y reciten el Corán y de igual forma los Hadices. Si tienes hijos estimúlalos con concursos y premios.


Mientras preparas la comida para el Iftar no te olvides de invocar y recordar a Al-lah, puedes repetir todas las veces que quieras: Subhanal-lah (Glorificado sea Al-lah), La Ilaha Il-lal-lah (no hay nada ni nadie que merezca ser adorado sino Al-lah), entre otros. Así mismo puedes escuchar recitaciones del Corán, lecciones, charlas y conferencias. Recuerda que al cocinar debes preparar solo lo que tú, tu familia e invitados, si es que los tienes, vayan a consumir, pues no se debe derrochar ni desperdiciar.


El tiempo antes de Al Magrib (Oración del Anochecer) es muy especial, tanto que se menciona que quien hace plegaria en ese momento, justo antes de romper su ayuno, Al-lah le acepta lo que le está pidiendo y se lo concede; por esto te recomendamos que aproveches esta oportunidad y dediques unos 20 minutos antes del Iftar en hacer Dhikr, plegarias y pedir perdón y aceptación de todas tus obras.


El ayuno se debe romper inmediatamente al oír el Adhan del Magrib, o de no ser posible oírlo, cuando se sepa que el tiempo de Magrib llegó; lo mejor para romper el ayuno es comer dátiles, agua o Laban (yogurt). Antes de comer, pero después de haber roto el ayuno con algo ligero como se mencionó, se debe hacer la oración del Magrib, porque siempre es mejor hacer las oraciones en el inicio del tiempo establecido para cada una de ellas.
Después, junto con tu familia compartan los alimentos que con tanto amor hiciste para ellos; eso sí sin abusar, porque hay que pensar que luego hay que hacer el ‘Isha’ y el Tarawih con tranquilidad y así poder concentrarse y entregarse a la oración.


Aprovechar el tiempo en Ramadán (I)




Fuente: islamweb.net

Ramadán es un tiempo que debemos aprovechar para buscar aproximarnos más a Al-lah, razón por la cual, queremos en las siguientes líneas ofrecerles a nuestras hermanas un programa diario que les ayudará a sacar el mayor provecho de este sagrado mes, con el favor de Al-lah.

Empecemos antes de Al Fayr, específicamente en las últimas horas de la noche. Haz el Wudu’ (la ablución) y reza todas las Raka’at que puedas, sin importar que ya hayas hecho el Witr junto con el Tarawih, lo importante es que no lo repitas; y no olvides dejar un espacio para la lectura del Corán. En este tiempo muchos buscan alcanzar las bendiciones que en él hay haciendo At-Tahayyud (oración voluntaria de la madrugada), pidiendo el Perdón de Al-lah y rogándole por sus necesidades.
Tus actos voluntarios en la madrugada deben terminar en el tiempo de As-Suhur para que prepares y tomes tu alimento, recuerda lo que dijo el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, al respecto: “El dátil es la mejor comida del creyente en As-Suhur”.

Si no puedes hacerlo con dátiles, entonces con un poco de agua, porque siguiendo las enseñanzas de nuestro Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, obtendrás mayores bendiciones.
Cuando hayas terminado con As-Suhur, dedícate a recordar y glorificar a Al-lah, y a pedirle perdón, hasta el Adhan del Fayr; porque Al-lah Exalta a todo aquel que pide perdón en las últimas horas de la noche hasta el Fayr. Ibn ‘Umar, que Al-lah esté complacido con él, le preguntaba a su sirviente Nafi’ por el último tercio de la noche, si había llegado o no. Si decía que no, entonces continuaba su oración voluntaria, pero si le decía que si, pedía perdón hasta el Fayr.

Cuando escuches el Adhan del Fayr, repite las mismas palabras que escuchas, luego haz la súplica que se dice cuando termina el Adhan. Disponte entonces, a realizar las dos Rak’at voluntarias antes del Fayr. Es sabido que el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, nunca dejó de hacer estas dos Rak’at aunque estuviera viajando. Es recomendable, igualmente, pronunciar la plegaria entre el Adhan y el Iqamah. Cuando finalices la oración del Fayr dedícate al Adhkar que se hace en las mañanas, sin no lo sabes de memoria puedes leerlo; posteriormente recita algo del Corán hasta un poco más de la salida del sol.

La madre que no era musulmana


Asmaá estaba muy ilusionada pero al mismo tiempo estaba preocupada. Su madre estaba en camino hacia Medina para visitarla. Habían pasado siete años desde que Asmaá había emigrado a Makka, y esto era mucho tiempo de separación entre madre e hija.

Como era natural, Asmaá tenía grandes deseos de ver de nuevo a su madre, pero había un problema, un gran problema.

Aunque el padre de Asmaá, Abu Bakr, era musulmán muy devoto y siempre procuraba vivir de acuerdo con las leyes de Dios, no había conseguido convencer a su mujer para que compartiera su fe. Ella no era aún creyente todavía adoraba a los ídolos. No aceptaba el creer en Dios, el Único Dios.

-Es mi madre, pensaba para sí Asmaá.- Habrá hecho un largo y duro viaje para verme. Debo darle la bienvenida con los brazos abiertos y demostrarle todo el amor que se le debe a una madre. Y, sin embargo, suspiró Asmaá, no cree en Dios. Un musulmán debe amar a Dios por encima de cualquier cosa en la tierra. Entonces, ¿Cómo debo recibir a una no creyente con amor y alegría?-

“Dios no os prohíbe

Que seáis bondadosos y equitativos

Con quienes no han combatido contra vosotros

Por causa de la religión

Ni os han expulsado de vuestros hogares.

Dios ama a los que son equitativos.”

(La examinada: 8)

Asmaá pensó en este problema durante algún tiempo, pero no podía tomar una decisión sobre qué debía hacer. Existía sin embargo, una solución; iría al Profeta (salala ua laihim ua salam) y le pediría consejo.

Sin duda,- pensó Asmaá-, el Profeta Mohammad (salala ua laihim ua salam) sabrá cómo resolver mi problema-.

Resultaba además que Asmaá era cuñada de Mohammad (salala ua laihim ua salam), ya que era hermana de Aisha, la mujer del Profeta (salala ua laihim ua salam)

-¡No sé qué hacer, oh Profeta (salala ua laihim ua salam)!-, dijo Asmaá cuando estuvo delante de Él (salala ua laihim ua salam).- Mi madre está a punto de llegar a Medina a visitarme, pero no es musulmana-, suspiró Asmaá.- De hecho, sigue adorando a los ídolos y no ve que el único camino correcto es creer en Dios, el Único.

-¿Y cual es el problema?-preguntó el Profeta (salala ua laihim ua salam), impasible ante esta confesión.

Asmaá le miró sorprendida.- Mi madre no es creyente-, repitió.- ¡No sé cómo debo recibirla y darle la bienvenida a mi casa con alegría en el corazón. No sé qué debo hacer!-

-La respuesta es sencilla-, dijo el Profeta (salala ua laihim ua salam) sonriendo.- Ella es tu madre. Debes recibirla y atenderla bien.-

-¿Aunque no sea musulmana?- preguntó Asmaá.

-Sigue siendo tu madre-, dijo el Profeta (salala ua laihim ua salam).- Cuando llegue debes tratarla con cariño, concederle todos sus derechos y el respeto que merece.-

-Si hubiera luchado contra ti por ser musulmana, o te hubiera echado de casa a causa de tus creencias, eso sería otro asunto.

Pero como tu madre no te ha hecho semejante cosa, Dios te ordena que seas justa y amable con ella y que la ames como hija suya que eres.-

“Si tus padres se esfuerzan en obligarte

A que asocies a Mí algún copartícipe

Del cual no tienes conocimiento, ¡no les obedezcas!

Pero convive bondadosamente con ellos en esta vida.

¡Sigue el camino de quien vuelve arrepentido a Mí!

(Luqman.15)

mardi 5 août 2008

¡El que extiende su pierna, no extiende su mano!



El hombre fuerte de Ash-Sham, Ibrahim Pasha, hijo de Muhammad ‘Ali, el gobernador de Egipto, entró en la mezquita de los Omeyas (en Damasco), mientras el erudito de las tierras de Ash-Sham, el Sheij Sa‘id Al Halabi, que Al-lah le dé Su perdón, estaba dando una lección a los orantes. Entonces, Ibrahim Pasha pasó por el lado del Sheij que tenía su pierna extendida y éste no la movió, ni cambió su postura. Ibrahim Pasha se ofendió y se resintió profundamente. Por lo tanto, salió de la mezquita llevando en sus adentros un fuerte rencor hacia el Sheij.

Tras que llegó a su palacio, los hipócritas le rodearon por todos los lados, y le indujeron a atacar al Sheij, quien desafió su fuerza y poderío. Siguieron incitándole contra él, hasta que ordenó que le trajeran al Sheij atado con cadenas.

Cuando los soldados estaban a punto de moverse para traer al Sheij, Ibrahim Pashá meditó y cambió de opinión. Pues, sabía que cualquier tipo de agravio contra el Sheij, le abriría puertas a problemas que no podría controlar.

Entonces, su pensamiento lo guió a otro método para vengarse de él; o sea, seducirle con el dinero. Así, si el Sheij lo aceptara, sería como cazar dos pájaros de un tiro: afianzar su lealtad y eliminar su prestigio de las almas de los musulmanes, y por lo tanto no tendría ningún efecto sobre ellos.

Ibrahim Pasha se apresuró a mandar al Sheij mil liras de oro, que en aquel tiempo eran consideradas mucho dinero, y le pidió a su ministro que le diera el dinero al Sheij en presencia de sus alumnos y discípulos.

El ministro fue a la mezquita con el dinero, se acercó al Sheij, que estaba dando su lección, le saludó y dijo en voz alta para que oyeran todos los que estaban en torno a él: “Estas son mil liras de oro, nuestro Pasha quiere que las gastes en tu beneficio”.

El Sheij miró al ministro con lástima, y le dijo con toda tranquilidad: “Hijo mío, regresa con el dinero de tu señor y devuélveselo, y dile: El que extiende su pierna, no extiende su mano”.


Fuente:http://espanol.islamweb.net/

mercredi 30 juillet 2008

Me pregunto


Me pregunto

Fuente : http://www.islamicbulletin.com/


Si el profeta Muhammad te visitara tan solo por un día o dos,
Si él viniera inesperadamente, me pregunto que harías tú.

Oh! yo se que darías la más hermosa de tus habitaciones a un huésped de tal
honor, Y la comida que le servirías sería de todas la mejor.

Y te asegurarías de que él sepa que te sientes feliz de tenerlo ahí,
Que el servirle en tu hogar es una alegría sin igual para ti.

Pero cuando lo veas venir, ¿irías a darle encuentro en la entrada,
Con los brazos abiertos para tu visitante por su llegada?

¿O tendrías que irte a cambiar de vestimenta antes de dejarlo entrar?
¿O esconder algunas revistas y poner el Corán donde se debería encontrar?

¿Seguirías viendo aún las mismas películas en tu televisión?
¿O lo apagarías antes de que él se disguste por tanta aberración?

¿Apagarías la radio esperando que él no lo haya escuchado?
¿Y desear que tú no hayas alto la última palabra imprudente pronunciado?

¿Esconderías tu música, y en su lugar los libros de hadices sacarías?
¿Podrías dejarlo entrar directamente, o por adelantarte te apresurarías?

Y, yo me pregunto...si el profeta pasaría contigo un día o dos
¿Continuarías haciendo las cosas que siempre haces?

¿Continuarías diciendo las cosas que siempre dices?
¿Continuaría tu vida así como día tras día la vives?

¿La conversación de tu familia seguiría su ritmo usual,
Y encontrarías difícil decir en cada comida la súplica especial?

¿Realizarías cada oración sin demostrar enfado?
¿Y para realizar la oración del amanecer siempre te levantarías temprano?

¿Cantarías las canciones que sueles cantar y leerías los libros que sueles
leer? ¿Y de las cosas de las cuales tu mente y espíritu se alimentan le harías saber?

¿Llevarías al Profeta a todas partes donde vas?
¿O cambiarías tus planes tan solo por un día o más?

¿Estarías complacido de que conozca a tus amigos más cercanos?
¿O preferirías que mientras dure su visita, ellos permanezcan lo más lejanos?

¿Estarías feliz de que él se quedase por siempre contigo,
o cuando al fin se vaya, respirarías con gran alivio?

Seria interesante saber las cosas que harías vos.
Si el profeta Muhammad, en persona, vendría para estar contigo por un día o dos.

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mardi 1 juillet 2008

La magnitud de las bendiciones de Allah




Abdullah Bin Abbas relató que el Profeta (ByP) dijo que Allah dijo:

"Ciertamente Allah ha ordenado que las obras buenas y malas sean escritas. Luego explicó claramente cómo escribirlas: quien tenga la intención de realizar una buena obra y no la hace, Allah la anota como si la hubiese realizado, pero si la realiza, Allah la anota de 10 a 700 veces y aún más. Pero si tiene la intención de realizar algo malo y no lo hizo, entonces Allah le escribe como si hubiese realizado algo bueno. Pero si desea algo malo y lo realiza, Allah lo escribe como una mala acción".

(Al Bujari y Muslim)

Comentario: Lo que dice el Profeta (ByP) en relación a Allah es técnicamente llamado Hadiz Qudsi (Dicho sagrado). Este tipo de hadices fueron revelados al Profeta (ByP) a través de la inspiración. Este hadiz menciona la magnitud de las bendiciones Divinas que otorga Allah a sus fieles servidores y que les serán entregadas en el Día del Juicio.