vendredi 25 septembre 2009

¿Los seis días del mes de Shawwaal deben ayunarse consecutivamente?

Pregunta:


Con respecto a los seis días del mes de Shawwaal luego de Ramadán, ¿es una condición que deban ayunarse consecutivamente, o puedo separarlos? Quiero ayunarlos en tres sesiones, de dos días por semana.



Respuesta:

Alabado sea Allah

No es necesario que sean ayunados consecutivamente. Es igual si los ayuna por separado o de manera consecutiva. Pero en cuanto antes lo haga, mejor, porque Allah dice:

“Apresuraos a realizar buenas obras” (5:48)

“Y apresuraos a alcanzar el perdón de vuestro Señor y un Paraíso tan grande como los cielos y la Tierra, reservado para los piadosos”. (3:133)

“(Moisés, que la paz descienda sobre él) dijo: me adelanté para complacerte ¡Oh, Señor mío!” (20:84)

Debe usted apresurarse a ayunar esos seis días porque la demora puede causar dificultades. Esta es la opinión de los sabios de las escuelas de jurisprudencia Shafi’i y algunos Hanbalis, pero está bien si no ayuna de inmediato y lo pospone para mediados o fines de mes.

An-Nawawi (que Allah tenga misericordia de él) dijo:

Nuestros compañeros afirman: Es recomendable (mustahabb) ayunar seis días del mes de Shawwaal. Debido a este Hadiz, así como es recomendable ayunar estos días de manera consecutiva al comienzo de Shawwaal, pero si uno los separa o los pospone hasta finales de Shawwaal, está permitido, porque aún seguirá cumpliendo las pautas generales del hadiz. No hay discusiones en este aspecto, y esa es también la opinión de Ahmad y Dawud.

(Al-Maymu Sharh al-Muhadhdhab)

Muhammad Salih Al-Munajjid

محمد صالح المنجد

Traducción: Muhammad Isa Garcia

ترجمة: محمد عيسى غارسية

Oficina de Dawa en Rabwah - Riyadh

المكتب التعاوني للدعوة وتوعية الجاليات بالربوة بمدينة الرياض

1428 – 2007

mercredi 23 septembre 2009

La creencia en Dios (III)





(III) Solamente Dios debe ser adorado


El Islam pone mucho mas énfasis en como la creencia en Dios se traduce en una vida pacífica, virtuosa, moral, y no en la prueba de Su existencia a través de complejidades teológicas. De este modo, el lema islámico es que el mensaje primario entregado por los profetas tuvo como objetivo evidenciar la voluntad de Dios y la forma de adorarle, y no dar pruebas materiales de su existencia:


“Y por cierto que a todos los Mensajeros que envié antes de ti [¡Oh, Muhámmad!] les revelé que no existe más divinidad que Yo, ¡Adoradme sólo a Mí!” (Corán 21:25)

Dios tiene el derecho exclusivo de ser adorado interior y exteriormente, por nuestro corazón y nuestros miembros. No solo nadie debe ser adorado aparte de Él, sino que absolutamente nadie debe ser adorado junto con Él. Él no tiene compañeros o socios. Rendir culto, en su sentido exhaustivo y en todos sus aspectos, se le debe a Él solamente.

"Vuestra divinidad es Única, no hay otra salvo Él, Clemente, Misericordioso.” (Corán 2:163)

El derecho de Dios a ser adorado no puede ser más claro y enfatizado. Es el sentido esencial del testimonio de fe musulmán: La ilaha íl-la Allah. Una persona se convierte en musulmana afirmando este derecho divino. Es la clave de la creencia islámica en Dios, de todo el Islam. Fue el mensaje central de todos los profetas y mensajeros enviados por Dios – el mensaje de Abraham, Isaac, Ismael, Moisés, los profetas hebreos, Jesús y Muhámmad, que Dios les de paz. Por ejemplo Moisés declaró:

“Escucha, Israel: Yavé, nuestro Dios, es un Dios único.” (Deuteronomio 6:4)

Jesús repitió el mismo mensaje 1500 años mas tarde cuando dijo:

“Jesús le contestó: «El primer mandamiento es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es un único Señor.’” (Marcos 12:29)



Y recordó a Satanás:

“Aléjate, Satanás, porque dice la Escritura: Adorarás al Señor tu Dios, y a Él solo servirás.” (Mateo 4:10)



Finalmente, la llamada de Muhámmad 600 años después de Jesús, en las colinas de Meca:

“Vuestra divinidad es Única, no hay otra salvo Él, Clemente, Misericordioso.” (Corán 2:163)

Todos los profetas declararon claramente:

“¡Oh, pueblo mío! Adorad solamente a Allah, pues no existe otra divinidad salvo Él.” (Corán 7:59, 65, 73, 85; 11:50, 61, 84; 23:23)


¿Qué es la adoración?

La adoración en el Islam consiste en cada acto, creencia, declaración o sentimiento del corazón que Dios aprueba y ama; todo lo que acerque a la persona hacia su Creador. Incluye la adoración ‘externa’ como los rituales de las oraciones diarias, el ayuno, la caridad y la peregrinación, así como también la adoración ‘interna’ como la fe en sus seis pilares, la reverencia, el amor, la gratitud y la confianza. Dios debe ser adorado en cuerpo, mente y alma, y esta adoración queda incompleta a no ser que se haga con cuatro elementos: temor reverencial a Dios, amor divino y adoración, esperanza en la recompensa divina y humildad.

Uno de los más grandes actos de adoración es la plegaria, invocar a Dios. El Islam especifica que la plegaria debe ser dirigida sólo a Dios. Quien tiene control total del destino de cada hombre y puede satisfacer sus necesidades y remover sus aflicciones. Dios, según el Islam, se reserva el derecho a la plegaria para Sí mismo:

“No invocaré en vez de Allah a lo que no puede beneficiarme ni perjudicarme, porque de hacerlo me contaría entre los inicuos.” (Corán 10:106)



Darle a otros - profetas, ángeles, Jesús, Maria, ídolos o la naturaleza- una porción de nuestra adoración que debe ser esencialmente destinada a Dios, como una plegaria, se llama Shirk: idolatría, y es el pecado más grande de todos. El Shirk es el único pecado que Dios no perdona de quien no se arrepiente, porque niega esencialmente el propósito de la creación.



(IV) Dios es conocido por Sus Nombres más hermosos y Sublimes Atributos

Dios es conocido en el Islam por sus hermosos Nombres y sublimes Atributos como aparecen en los textos revelados, sin la deformación o negación de sus obvios significados, ni pensando en ellos como en términos humanos.

“A Allah pertenecen los Nombres más sublimes, invocadle pues con ellos.” (Corán 7:180)



Por lo tanto, es inapropiado utilizar los nombres: Primera Causa, Autor, Sustancia, Ego Puro, Absoluto, Idea Pura, Concepto Lógico, Desconocido, Inconsciente, Ego o Gran Hombre para describir a Dios. Simplemente no es como Él se ha descrito a Sí mismo. En cambio, los nombres de Dios indican Su majestuosidad, belleza y perfección. Dios no olvida, no duerme, ni se cansa. Él no es injusto, no tiene hijo, madre, padre, hermano, socio, o ayudante. No engendró ni fue engendrado. No necesita a nadie ya que es perfecto. No se convierte en humano para ‘entender’ nuestro sufrimiento. Dios es el Todopoderoso (al-Qawi), El Único (al-Áhad), El que acepta el arrepentimiento (al-Tawwaab), El Compasivo (al-Rahim), El Viviente (al-Hai), El Sustentador del universo (al-Qayyum), El que todo lo sabe (al-‘Alim), El que todo oye (al-Sami’), El que todo ve (al-Basir), El Perdonador (al-‘Afuw), El que ayuda (al-Nasir), El que sana a los enfermos (al-Shaafi).


Los dos nombres mas frecuentemente invocados son “El Compasivo” y “El Misericordioso”. Todos menos uno de los capítulos de las escrituras coránicas comienzan con la frase, “En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso”. Esta frase es utilizada por los musulmanes más que el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo en las invocaciones cristianas. Los musulmanes comienzan con el Nombre de Dios y se recuerdan a sí mismos sobre la compasión y misericordia de Dios cada vez que comen, beben, escriben una carta o realizan cualquier acción importante.


El perdón es una importante dimensión en la relación humana con Dios. Los seres humanos son débiles y propensos a pecar, pero Dios con Su sensible Compasión, perdona. El Profeta Muhámmad dijo:

“La Compasión de Dios es mayor que Su ira.” (Sahih Al-Bujari)



Junto a los nombres divinos “El Compasivo” y “El Misericordioso,” los nombres “El Perdonador” (al-Ghafur), “El siempre misericordioso” (al-Ghaf-faar), “El que acepta el arrepentimiento” (at-Tawwaab) y “El Perdonador” (al-Afuw) están entre los mas utilizados en las plegarias musulmanas.

Fuente: www.islamreligion.com/es

La creencia en Dios (II)



La Creencia en Dios según el Islam consiste en cuatro puntos:


(I) Creencia en la existencia de Dios.
(II) Dios es el Ser Supremo.
(III) Sólo a Dios se debe adorar.
(IV) Dios es conocido por Sus hermosos nombres y sublimes atributos.



(I) Creencia en la Existencia de Dios

La existencia de Dios no requiere prueba alguna ni argumento científico, matemático o filosófico. Su existencia no es un ‘descubrimiento’ a realizarse por medios científicos o un teorema matemático para ser probado. Simplemente, el sentido común da fe de la Existencia de Dios. Al ver un barco uno sabe que tiene un constructor, y de la misma manera al ver el cosmos se puede intuir que tiene un Creador. La existencia de Dios también se comprende a través de Su respuesta a las plegarias, milagros concedidos a los profetas y las enseñanzas morales en todas las escrituras reveladas.

En el Islam, el ser humano no es visto como una criatura pecadora a quien el mensaje del cielo ha sido enviado para purificarlo del pecado original, sino como un ser puro en su naturaleza primordial (al-fitrah), una impronta en su alma que yace profundamente bajo capas de negligencia. Los humanos no nacen pecadores, sino débiles y olvidadizos como Dios ha dicho:

“¿No soy yo tu Señor? Ellos dijeron: ‘Sí, damos fe.’” (Corán 7:172)

En este versículo, “ellos” se refiere a todos los seres humanos, hombres y mujeres. El ‘Sí’ confirma nuestra afirmación de la unicidad de Dios en un estado precósmico. La doctrina islámica sostiene que los hombres y las mujeres aún cargamos con el eco de este ‘Sí’ en lo profundo de nuestras almas. El llamado del Islam está dirigido a esta naturaleza primordial, que dice ‘Sí’ desde antes que habitara la Tierra. El conocimiento de que el universo posee un creador es algo instintivo en el Islam y por lo tanto, no requiere prueba alguna. Científicos como Andrew Newberg y Eugene D’Aquili, de la Universidad de Pensilvania y pioneros en su investigación neurológica de la religión, dicen “Estamos sujetados por Dios.”[1]



El Sagrado Corán pregunta retóricamente:

“¿Puede haber alguna duda acerca de Dios, el Creador de los cielos y de la tierra?” (Corán 14:10)

Uno debe preguntarse, ‘si creer en Dios es natural, entonces ¿Por qué algunas personas no lo hacen?’ La respuesta es simple. Cada ser humano tiene una creencia innata en su Creador, pero esta creencia no es resultado del aprendizaje o la deducción personal del pensamiento. Con el paso del tiempo, las influencias externas ocultan y afectan esta creencia innata y confunden a la persona. Por lo tanto, el propio entorno y crianza disimulan la naturaleza primordial de la verdad. El Profeta del Islam, que Dios le de paz, dijo:

“Cada niño nace en un estado de fitrah (sumisión y fe natural en Dios), luego sus padres lo convierten en judío, cristiano, o pagano.” (Sahih Muslim)

A menudo, estas confusiones se dan cuando la persona enfrenta una crisis espiritual y queda indefenso y vulnerable.



(II) Dios es el Ser Supremo

Dios es el único Amo del cielo y la tierra. Es el Amo del universo físico y el Legislador de la vida humana. Él es el Amo de cada hombre, mujer y niño. Históricamente, sólo una minoría ha negado la existencia de Dios, lo que significa que a través del tiempo la gente, abrumadoramente, ha creído en Dios como Ser Supremo y Creador Natural. Ese Dios es el Amo, especialmente en los siguientes significados:


Primero, Dios es el Único Amo y Gobernador del universo. Amo significa que Él es el Creador, Controlador, y Dueño del Reino del cielo y la tierra; Le pertenecen exclusivamente a Él. Él le dio vida a lo que no existía, y toda la existencia depende de Él por su conservación y continuidad. Él creó el universo pero no lo abandonó a que siguiera su curso en el caos y la anarquía. El poder de Dios está presente a cada momento, sustentando a todas las criaturas. La creación no tiene otro Amo más que Él.



“Pregúntales: ¿Quién os sustenta con las gracias del cielo y de la tierra? ¿Quién os agració con el oído y la vista? ¿Quién hace surgir lo vivo de lo muerto y lo muerto de lo vivo? ¿Quién tiene bajo su poder todas las cosas? Responderán: ¡Allah! Di: ¿Acaso no Le vais a respetar?” (Corán 10:31)



Él es el Eterno Rey y Salvador, el Amado Dios, pleno de sabiduría. Nadie tiene el poder de cambiar Sus decisiones. Ángeles, profetas, seres humanos, y los reinos mineral, animal y vegetal están bajo Su control.



Segundo: Dios es el Único Amo de los asuntos del hombre. Dios es el Legislador Supremo,[2] el Juez absoluto, y Él evidencia lo que es bueno y lo que es malo. Así como el mundo físico se somete a su Amo, lo seres humanos deben someterse a las enseñanzas morales y religiosas de su Amo, el Señor que separa el bien del mal en ellos mismos. En otras palabras, solamente Dios posee la autoridad de establecer leyes, fijar los actos de adoración, decidir moralidad y establecer niveles de interacción y comportamiento humanos:



“Ciertamente vuestro Señor es Allah, Quien creó los cielos y la tierra en seis días, luego se estableció sobre el Trono. Hace que la noche y el día se sucedan ininterrumpidamente. Y creó el sol, la luna y las estrellas, sometiéndolas a Su voluntad. ¿Acaso no Le pertenece la creación y Él es Quien dictamina las órdenes según Le place? ¡Bendito sea Allah, Señor del Universo!” (Corán 7:54)
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Footnotes:

[1] “Why God Won’t Go Away”. Ciencia y Biología de la fe, p. 107.
[2] "La existencia de Dios prueba la existencia de un Legislador Supremo” es llamado el argumento ‘ético’ de los teólogos Occidentales.

La creencia en Dios (I)






Fuente: www.islamreligion.es/es

Introducción


En el corazón del Islam yace la creencia en Dios.

El Centro del Credo Islámico es dar fe de la frase, La ilaha íl-la Allah, “No existe verdadera deidad que merezca veneración aparte de Dios.” Esta creencia, llamada tauhîd, es el eje sobre el cual gira el Islam.
Además, es el primero de los dos testimonios por el cual una persona se convierte en musulmana. Esforzarse por conseguir la certeza en la unicidad, o tauhîd;es el eje de la vida del musulmán.


Para muchos no-musulmanes, el término Allah, nombre para Dios en árabe, se refiere a una extraña y distante deidad adorada por los árabes. Algunos hasta piensan que es un “dios pagano de la luna”.
Sin embargo, en árabe, la palabra Allah significa simplemente “la Divinidad”, el Único y Verdadero Dios. Incluso los judíos y cristianos que hablan en árabe se refieren al Ser Supremo como Allah.


Encontrando a Dios

Filósofos de Occidente, místicos del este así como también científicos de la actualidad, intentan llegar a Dios a su manera. Los místicos hablan de un Dios que se encuentra a través de las experiencias espirituales, un Dios, que forma parte del mundo y reside dentro de Su creación. Los Filósofos buscan a Dios a través de la razón, y a menudo hablan de Dios como un distante admirador que no muestra interés en Su creación. Un grupo de filósofos enseñan agnosticismo, ideología que sostiene que uno no debe afirmar ni rechazar la existencia de Dios. En definitiva, un agnóstico afirma que debe poder percibir a Dios directamente para tener fe en él. Dios ha dicho:



“Y dicen los que no saben: ¿Por qué no nos habla Allah o nos da una señal? Así dijeron quienes les precedieron; sus corazones se semejan.” (Corán 2:118)



El argumento no es nada nuevo; las personas en el pasado y el presente han objetado lo mismo.

De acuerdo al Islam, la forma correcta de encontrar a Dios es a través de las enseñanzas de los Profetas. El Islam sostiene que los Profetas fueron enviados por Dios mismo a lo largo de los años para guiar a los seres humanos hacia Él. Dios dice en el Sagrado Corán que el camino correcto para alcanzar la fe es observar Sus signos, que apuntan hacia él.

“Hemos evidenciado los signos para quienes creen con certeza.” (Corán 2:118)

A menudo, se menciona el trabajo de Dios en el Corán como fuente de revelación divina. Cualquiera que observe la naturaleza y todas sus maravillas con los ojos y el corazón abiertos verá los inconfundibles signos del Creador.

“Dice: Ve por el mundo y contempla como Él ha creado al hombre en primera instancia: y de este modo, también, Dios te brindara tu segunda vida – ya que verdaderamente, Dios tiene el poder de hacer lo que desee.” (Corán 30:20)



El trabajo de Dios esta también presente en lo individual:

“Por cierto que en la Tierra hay signos para quienes creen con certeza. Y también en vosotros mismos. ¿Acaso no reflexionáis?” (Corán 51:20-21)

La Virtud de la Sinceridad :Mentira e hipocresía (II)

Así como la sinceridad es la piedra angular de la rectitud en el carácter del musulmán y el trampolín de su virtud, el engaño, su opuesto, es el cimiento de la depravación e impulso de su perversidad. Así como la integridad de una persona se origina en su interior –es decir que refleja un estado de fe verdadera– la deshonestidad, la mentira y la traición también reflejan el estado de su interior. Es por ello que Dios menciona la sinceridad como lo opuesto a la hipocresía:




“Dios [decidió probaros en la fe] para recompensar a los sinceros por su sinceridad y castigar a los hipócritas si Él quiere, o [por Su voluntad los guíe y] los perdone; en verdad Dios es Absolvedor, Misericordioso”. (Corán 33:24)

…y la razón por la cual menciona a la sinceridad como un distintivo de integridad:

“Para recompensar a los sinceros por su sinceridad...”

No es de extrañarnos, entonces, que las personas más virtuosas e íntegras: los profetas de Dios[1] y sus discípulos incondicionales fueron calumniados, enfrentados, oprimidos y rechazados por quienes se entregaron a la deshonestidad, el engaño y la hipocresía.

“… inventan mentiras quienes no creen en los signos de Dios. Ellos son los mentirosos”. (Corán 16:105)

Eso es referente al engaño en la fe. Respecto al engaño en las obras, Dios determina en el Corán:

“Él es Quien creó la muerte y la vida para probaros y distinguir quién de vosotros obra mejor. Él es Poderoso, Absolvedor”. (Corán 67:2)

Un contemporáneo al período temprano del Islam, el estudioso Fudail Bin Iyad, comentó en una explicación sobre dicho versículo:

“‘…quién de vosotros obra mejor’ significa ‘el más correcto y sincero’. Si la obra es sincera aunque no sea correcta no será aceptada; y si es correcta a pesar de no ser sincera, tampoco será aceptada. ¡No será aceptada hasta que sea tanto sincera como correcta!”

Un ejemplo cotidiano sobre cómo la sinceridad y la rectitud en las obras se ven subvertidas por el engaño se encuentra en el comercio. El Profeta expresó en relación a ello:

“Si (ambas partes que se encuentran para comerciar) son sinceros y aclaran (la totalidad de cualquier deficiencia de sus artículos), su transacción será bendecida. Pero si mienten y ocultan (cualquier deficiencia de sus artículos), las bendiciones de su transacción serán anuladas”. [2]

¿Y el discurso engañoso? El engaño de la palabra, a lo que comúnmente se refiere como mentira, es una particularidad rechazada por el mundo entero –incluso si sus habitantes cayeran en ésta de vez en cuando–. Después de todo, hasta Dios prometió castigar incluso a su último y más grandioso Profeta en caso que mintiera...

“Y si [el Profeta] hubiera inventado algunas mentiras sobre Nosotros le habríamos tomado fuertemente, luego le habríamos cortado la arteria vital, y ninguno de vosotros habría podido impedirlo”. (Corán 69:44-7)

…entonces, ¿cómo podría ser aceptable mentir si no lo es para el Profeta? Él mismo afirmó:

“La fe del siervo no será correcta hasta que su corazón sea correcto, y su corazón no será correcto hasta que sus palabras no sean correctas; y el hombre que no proteja de su daño a su vecino no ingresará al Paraíso”.[3]

El Profeta señaló: “Una persona miente y miente hasta que es registrada ante Dios como mentirosa”. (Sahih Al-Bujari)



Por lo tanto, quien habitualmente miente es despreciado, verdadera y totalmente despreciado por todos –incluso por su propia gente– ya que nadie puede confiar en un mentiroso, ni siquiera otros mentirosos. Así como la transparencia en el discurso es una señal de sinceridad, la ambigüedad, insinuación, sarcasmo y toda forma de engaño y artificios orales son considerados en el Islam como reprobables. Aún el mentir en broma fue condenado por el Profeta cuando expresó:

“Garantizo una morada en el Paraíso a quien deje de mentir, incluso tratándose de una broma”.[4]

...y sus palabras:

“¡Desgraciado el que genere risa a cuestas de la mentira! ¡Pobre de él, pobre de él!”

El amigo más íntimo del Profeta y su sucesor temporal inmediato, Abu Bakr As-Şiddiq (El Sincero, nombrado de ese modo por el Profeta debido a la sinceridad de su fe), advirtió:

“Cuidado con la mentira, pues la mentira es opuesta a la fe (verdadera)”.[5]

La hija de Abu Bakr, Aisha, quien fue la amada esposa del Profeta, dijo:

“No había rasgo más detestable para el Mensajero de Dios –que la paz y las bendiciones de Dios sean con él– que la mentira”.[6]

Debe ser suficiente para renunciar a la mentira el saber que ha sido mencionada como un rasgo de la más desgraciada de las condiciones: la hipocresía. El Profeta Muhammad dijo:

“Las características del hipócrita son tres: cuando habla miente; cuando se compromete a un juramento lo quiebra; y cuando le es confiado algo traiciona dicha confianza”.[7]

No solamente aprendemos de la aversión de la mentira en sí misma, sino que el Islam, por misericordia, también nos educa sobre los peligros a los que indirectamente nos puede llevar la mentira.


Aishah nos informa que el Profeta invocaba a su Señor, suplicando: “¡Oh Dios! En ti busco refugio de todas las faltas y las deudas”. Se le preguntó al Profeta: “¡Oh, Mensajero de Dios, frecuentemente buscas refugiarte en Dios para no tener deudas”. El Profeta, que la paz y la misericordia de Dios sean con él, respondió: “Si una persona se encuentra endeudada miente cuando habla y rompe sus promesas”.[8]

El Profeta sala Allah alaihi wassalam les ordenó a sus seguidores explícitamente:

“Deja lo que te causa duda por lo que no te hace dudar. Pues en la sinceridad yace la tranquilidad y en la mentira yace la duda”.[9]



Luchar por alcanzar sinceridad de espíritu, palabra y obras es una cuestión que requiere de suma firmeza por parte del creyente, al igual que extrema vigilancia frente a los peligros del engaño, el disimulo, la traición y la hipocresía:

“Dios [decidió probaros en la fe] para recompensar a los sinceros por su sinceridad y castigar a los hipócritas si Él quiere, o [por Su voluntad los guíe y] los perdone; en verdad Dios es Absolvedor, Misericordioso”. (Corán 33:24)
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Footnotes:

[1] El Compañero Anas Bin Malik, reportó que el Profeta dijo: “¡Un Profeta ni siquiera (engaña) haciendo un guiño!” (Abu Dawud, Nasa'i, Hakim, Ahmad)

[2] Registrado por Hakim Bin Hizam en Sahih Al-Bujari y Sahih Muslim.

[3] Registrado por el compañero Anas Bin Malik en Sahihah.

[4] Registrado por Abu Umamah en Tirmidhi.

[5] Bayhaqi, Shu’ab Al-Iman.

[6] Ahmad.

[7] Narrado por Abu Hurairah en Sahih Al-Bujari y Sahih Muslim.

[8] Sahih Al-Bujari.

[9] Narrado por Hasan Bin Ali, registrado en Tirmidhi.

La Virtud de la Sinceridad:Recompensa y estatus(I)




Fuente: www.islamreligion.com/es



“¡Oh, creyentes! Temed a Dios y contaos entre los veraces”. (Corán 9:119)


Pídale a una persona estándar que defina sinceridad y su respuesta probablemente se restrinja a algo acerca de la sinceridad al hablar. Sin embargo, el Islam profesa que la sinceridad precede al discurso sincero. En el Islam la sinceridad es la comunión del interior con el exterior, de la acción con la intención, la correlación del discurso y la creencia y de la práctica con la prédica. Como tal, la sinceridad es la piedra angular de la rectitud en el carácter del musulmán y el trampolín de sus acciones virtuosas.

El gran erudito y sabio del Islam, Ibn Al-Qayyim, dijo: “La sinceridad es el más grandioso de todos los estados, de ella brotan los demás estados que atraviesan el camino de Dios, y a partir de ella germina el sendero de la rectitud, el cual debe ser transitado para que la perdición no se convierta en el destino del caminante. A través ésta se distinguen al hipócrita del creyente y al habitante del Paraíso de quien reside en el Infierno. Es la espada de Dios en Su tierra: no se la coloca sobre nada sin que lo corte; no contempla engaño que no aceche y venza; quien luche con ella de su lado no será derrotado, y quien la exprese superará a su adversario con su palabra. Es la esencia de las buenas acciones y el florecimiento de los estados espirituales, permite que la persona se embarque intrépidamente en situaciones peligrosas, y es la puerta por la que uno ingresa a la presencia del Majestuoso. Es el cimiento de la construcción del Islam, el pilar central del edificio de la certeza y el nivel que le sigue a la profecía”.[1]



Al cultivar la sinceridad el ser evoluciona, su vida se endereza, y gracias a ello alcanza un elevado y alabable estado mientras que su condición es enaltecida, tanto a la vista de Dios como de las personas. Así como el Profeta Muhammad (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) relató:

“Sean sinceros, pues la sinceridad conduce a la rectitud, y efectivamente la rectitud conduce al Paraíso. Un hombre perpetúa su sinceridad y se esfuerza por alcanzar la sinceridad hasta que es registrado como una persona íntegra ante Dios. Tened cuidado con el engaño, pues el engaño conduce al pecado, y el pecado conduce al Fuego. Un hombre continúa diciendo mentiras y hace lo posible por engañar hasta que es registrado como un mentiroso ante Dios”. (Sahih Muslim)



Por ende, la sinceridad es un rasgo que debe cultivarse hasta implantarse en el alma y disposición del ser y, por consiguiente, reflejarse en el carácter de la persona. Ali Bin Abi Talib, primo y yerno del Profeta Muhammad, mencionó la reciprocidad positiva al actuar sinceramente en esta vida terrenal:

“Quien haga tres cosas por la gente, ellos le pedirán tres cosas: cuando hable que sea sincero, cuando se le asigne una misión que no traicione, y cuando prometa algo que lo cumpla. Si procede de este modo sus corazones lo apreciarán, sus lenguas lo alabarán y recurrirán en su ayuda”.[2]

En cuanto a la vida del más allá, a través de la Gracia y Misericordia de Dios, los obedientes –practicantes de la sinceridad– alcanzarán una morada en el Paraíso junto a las almas más afortunadas que fueron mencionadas en la revelación.

“Quienes obedezcan a Dios y al Mensajero estarán con quienes Dios ha agraciado: los profetas, los veraces, los que murieron dando testimonio [de su fe] y los justos. ¡Qué excelentes compañeros!” (Corán 4:69)



De hecho, la sinceridad es un atributo esencial de cada uno de los profetas que habitó la Tierra. Nos es anunciado en el Corán:

“Y nárrales [¡Oh, Muhammad!] la historia de Abraham que se menciona en el Libro [el Corán]. Por cierto que era un Profeta veraz”. (Corán 19:41)


“Y nárrales la historia de Ismael mencionada en el Libro. Siempre cumplió su palabra, fue Profeta y Mensajero”. (Corán 19:54)



“Y nárrales la historia de Enoc que se menciona en el Libro. Fue un Profeta veraz”. (Corán 19:56)



También, leemos en el Corán las palabras dirigidas al profeta José de parte de un hombre encarcelado junto a él:

“¡Oh José! ¡Oh, veraz!...” (Corán 12:46)



…y que María, la madre de Jesús, también fue declarada veraz por medio de las Palabras de Dios:

“El Mesías hijo de María es sólo un Mensajero, igual que los otros Mensajeros que le precedieron, y su madre fue una fiel y veraz creyente”. (Corán 5:75)

… y los Compañeros del Mensajero de Dios, los “creyentes”, fueron mencionados una y otra vez en el Corán como las personas sinceras y veraces:

“Por cierto que los verdaderos creyentes son quienes creen en Dios y en Su Mensajero, y no dudan en contribuir con sus bienes o esforzarse por la causa de Dios. Esos son los sinceros en la fe”. (Corán 49:15)

Por lo tanto, seguir el sendero de la sinceridad es seguir el sendero más digno de entre las creaciones de Dios. En cuanto a los modos y recursos disponibles para suscitar a ésta, la más noble de las virtudes en nuestra vida cotidiana, contamos con un océano de enseñanzas legadas a la humanidad por el último Mensajero de Dios, el Profeta Muhammad. Estas detallan y describen lo que la sinceridad requiere y lo que dicha virtud prohíbe. Entre los vastos y numerosos dichos del Mensajero de Dios se encuentra:

“Garantízame seis cosas y te garantizaré el Paraíso: di la verdad cuando hables, cumple tus promesas, mantén tu fidelidad cuando se confíe en ti, preserva tus partes íntimas, recata tu mirada y guarda tus manos (de dañar a otros)”.[3]



Dios confirmó la autenticidad de las palabras de Su Amado Mensajero con Sus Propias Palabras:

“Dios les tiene reservado Su perdón y una gran recompensa a los musulmanes y las musulmanas, a los creyentes y las creyentes, a los piadosos y las piadosas, a los justos y las justas, a los pacientes y las pacientes, a los humildes y las humildes, a aquellos y aquellas que hacen caridades, a los ayunadores y las ayunadoras, a los pudorosos y las pudorosas, y a aquellos y aquellas que recuerdan frecuentemente a Dios”. (Corán 33:35)
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Footnotes:

[1] Madariy As-Salikin.
[2] Ibn Muflih, Adab Ash-Shari’a.
[3] Narrado por Ubadah, en As-Sahihah.

La festividad del Nacimiento del Profeta que la paz y las bendiciones de Allah sean con él

LA FESTIVIDAD DEL NACIMIENTO DEL PROFETA
SALLA ALLAH ALAIHI WA SALLAM.


¿ES LICITA O ILICITA SU CELEBRACIÓN?


LA SHARIA Y LA SUNNA RESPONDEN



No consta en los libros de narradores de Hadices, ya sea Bujari, Muslim, Ahmad, Malik, ibn Maya, Nasai, Tirmidhi, Abu Dawud, etc…, no existen hadices ni auténticos, ni aceptables ni tan siquiera débiles, en los que viene recogido que el Profeta salla Allah alaihi wa salam cuando se aproximaba el día de su nacimiento (Día 12 de Rabi’ al Awal) lo conmemoraba.

Tampoco existen hadices, dichos o prácticas de los Sahabas, ni de los Tabíis, en los que éstos hacían algún tipo de celebración, o practicas específicas cuando se aproximaba el día, o en el mismo día del nacimiento del Profeta salla Allah alaihi wa sallam.

Partiendo de que no existe ningún documento que ratifique la celebración del nacimiento del Profeta, ni en la época del Profeta ni en las siguientes generaciones, esto hace afirmar categóricamente que dicha practica “la celebración del nacimiento del Profeta salla Allah alaihi wa salam”, no es una práctica que tenga asidero en el Islam, ya que ni la practicó el Profeta salla Allah alaihi wa salam, ni la hicieron los sahabas.

El nombre o la festividad denominada “Mawlid Nabaui” o traducido “Nacimiento del Profeta”, no tiene asidero ni en el Sagrado Corán ni tampoco en la Sunna del Profeta salla Allah alaihi wa salam, como ya han afirmando numerosos sabios en sus respectivas fatwas afirmando que se trata de una “bid’a una innovación que no tiene asidero en el Islam.

El hecho de que se introduzca, mucho tiempo después de terminar de revelarse el Corán, la celebración del “Maulid”, implica que Allah aún no había completado la religión para nosotros, o que el Mensajero de Allah no nos había comunicado todo lo que debíamos seguir, hasta que llegó esta gente (innovadora) que celebra el nacimiento e inventó prácticas nuevas para la religión de Allah, siendo que Allah no había autorizado tales prácticas. Esta gente alegó que estas prácticas los acercan más a Allah. Esto significa un gran peligro e implica ir contra Allah y Su Mensajero, pues Allah ya había –como El mismo dijo- completado Su gracia y Su religión para nosotros

Si los “Maulid” fuesen parte de la religión que Allah nos envió, el Profeta salla Allah alaihi wa sallam nos lo hubiera aclarado en vida o los hubiesen celebrado sus Sahabas; y, como es sabido, nada de esto sucedió. Por lo tanto, estos “nacimientos (mawlids)” no son parte de la religión de ninguna forma; al contrario, son de las innovaciones que el Profeta salla Allah alaihi wa salam prohibió a su nación en los dos hadices citados y en muchos otros más, como cuando dijo en la jutba del Yum’a: “En verdad que la mejor palabra es el Libro de Allah, y la mejor guía es la de Muhammad. Lo peor son las bid’as, pues toda bid’a significa perdiciom


Una de las prácticas peligrosas es exagerar respecto al Profeta salla Allah alaihi wa sallam, ya sean a través de poesías o de prosas, en las que se eleva al Profeta del Islam a niveles altísimos exagerando sobre sus cualidades y características, esto, los musulmanes lo tenemos prohibido conforme al siguiente hadith:

El Profeta salla Allah alaihi wa salam dijo: “No exageréis sobre mi posición como exageraron los cristianos con el Hijo de María. Por cierto que no soy más que un siervo; decid pues: Siervo y Mensajero de Dios”. Este relato lo registró Al Bujari en su “Sahih”, de una narración de Omar bin al Jattab –radia Allah anhu-. Otra práctica indeseable y peligrosa es el uso de instrumentos musicales:

Dice Allah, “Hay hombres que compran palabras frívolas para extraviar del camino de Allah sin conocimiento y las toman a burla. Estos tendrán un castigo infame.” Luqman (31:6)

Algunos compañeros, como Abdullah bin Masud dijeron acerca de esta ayah: “Esta ayah se refiere al cantar y a las canciones”
Declaraciones parecidas han sido emitidas por Ibn Abbas, Ikrimah, Said ibn Jubair, Muyahid, Makul. Un gran erudito, Hasan Basri, dijo: “Esto fue revelado con respecto al canto y a la música”. Un famoso Muffassir del Coran, Ibn Kathir dijo: “Esta aleya hace mención a aquellos que gastan su tiempo en actividades inútiles como el cantar y la música”

El Profeta salla Allah alaihi wa salam dijo, de acuerdo a un hadiz del Sahih Al Bujari: “Entre mi gente, se encontraran aquellos que legalicen el adulterio, la seda, el alcohol, el canto y los instrumentos musicales”

El Profeta salla Allah alaihi wa sallam también dijo, de acuerdo con Ibn Asakir
“Aquellos que se sienten entre un grupo de cantantes y los escuchen, en el día del Juicio sus oídos serán rellenadas con hierro derretido
La permanencia de Hombres y Mujeres juntos en un mismo recinto habiendo una gran mezcla entre ellos.

La introducción de actos y costumbres que dañan el Islam por ser prácticas típicas de la Época de la Ignorancia, como son los saltos encima del Fuego, Los Sacrificios por motivos del nacimiento, la reuniones en los mausoleos para comer y beber, el Maltrato de animales hasta provocarles la muerte, el beber agua hirviendo, el juego con los sables y todo tipo de juegos típicos de culturas que no son islámicas.

Es por ello que pedimos a Allah que nos preserve nuestra religión tal y como nos la trajo el Profeta salla Allah alaihi wa sallam.

Efectivamente, el creyente cuando se acercan dichas fechas, debe acordarse de que el Profeta Muhammad salla Allah alaihi wa sallam nació en esas fechas, y eso no hará mas que incrementar sus bendiciones por él, su recuerdo y el seguimiento de todos sus mandamientos y prohibiciones que están relatadas en su Sunna.

Es importantísimo que todo creyente conozca la Biografía del Profeta salla Allah alaihi wa sallam. Es más, cuando estudiamos el Islam, una parte del Islam la forma la Sunna, y para conocer la Sunna y como era el Profeta salla Allah alaihi wa sallam, es necesario que conozcamos su Vida y así poder conocer mejor a este bendito Profeta salla Allah alaihi wa salam.

La sabios afirman que no se puede seguir a quien no se conoce, no podemos seguir al Profeta salla Allah alaihi wa salam ni amarlo si realmente no lo conocemos ni sabemos nada de su vida.

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